RUTA SANTA OLALLA DEL CALA - ARACENA
Sábado, O9 de abril de 2005. 101 Km.
Por Pepe
Contreras
Por abreviar nos situamos ya en Santa Olalla, después de la kedada nocturna
(07:30 de la mañana), reorganización de coches y avatares varios, y del
desayuno en la venta Los Cristos, junto al Pinar del Saltillo. Trece elementos;
Los MkM Sebastián, Carlos Ortiz, Humberto, Quique, Cristóbal, Nando, Álvaro,
Víctor, Dani y éste cronista, y los alcoleanos Fabio, Juan Carlos y Jesuli.
Paramos a la entrada del pueblo, en el aparcamiento del restaurante de
carretera que teníamos intenciones de visitar a la vuelta. Hace frío y mucho
viento del norte. Son las 10 de la mañana cuando ya estamos todos dispuestos
para rodar. La intención es recorrer el primer tramo de la TransÁndalus por la
provincia de Huelva, que irá desde Santa Olalla hasta Aracena, y luego volver
por la carretera de “La Junta”.
Nos internamos en el pueblo en busca de la pista o camino viejo de
Cala, hay tres GPS en el grupo, aunque solo dos llevan cargada la ruta, Hbo y
PPS. Y Hbo va de novato, toda la culpa para PPS. Con un ligerísimo titubeo por
las estrechas calles tomamos la pista. Está bien de firme y se rueda rápido, va
flanqueada por viejos muros de laja y discurre por preciosas dehesas en las que
se ve algún ejemplar secular. El día es límpido y el horizonte se abre al sur
tras pasar la Sierra del Viso, mostrándonos Zufre en lontananza, derramado en
su collado. Lástima la abundancia de porteras que interrumpen el camino y
cortan el ritmo del grupo que discurre, sosegado, entre amables chanzas.
Destaca nuestro Topegama, que se va animando, soy su principal víctima hoy.
Cristóbal y el cronista hacen de fotógrafos, con distintas
intenciones, el uno para documentar la ruta y el otro el rutómetro de la
TrasÁndalus. Aparte porteras, todo se sucede bien. Abandonamos el camino viejo
a Cala, que pasará por las Minas de Teuler, y lo sustituimos por el de
Corteconcepción, pasamos por el Cortijo de la Majada de las Vacas para, al
poco, comenzar a apreciar el imponente movimiento de tierras de las Minas de
Cala, a cuyo pie, tras pasar otra portera, sufrimos un ligero despiste yendo a
visitar las ruinas de la casa de Aguafría. Recuperada la buena pista por una
trialerita, sufrimos un primer enfado ante una portera que, si bien estaba sin
candado, tenía un cartel de “Prohibido el paso”. Tras un bonito descenso nos
topamos con la verja de salida de la misma finca, la Umbría del Cascajal, con
el mismo cartel, que ya nos deja en la carretera de “La Junta”, proveniente de
Cala y que, tras pasar ante el Embalse de Aracena, sube hasta Puerto Moral y
Corteconcepción.
La carretera nos invita a bajar inmediata y rápidamente para pasar
la Rivera del Hierro justo ante el Embalse de las Minas de Cala, lo que hace
que perdamos la ruta prevista. El problema es que, transcurriendo dicha ruta
prevista paralela a la rivera por la otra orilla, no nos damos cuenta de la
circunstancia hasta 11 kilómetros más adelante, cuando la carretera se separa
de ella. Regresamos sobre nuestros pasos todo el tramo de carretera recorrido,
ya que el trazado del ferrocarril minero que pretendemos seguir se inicia a
solo 50 metros de donde hemos salido a la carretera, total, casi 23 Km. gratis.
Iniciamos el nuevo tramo ahora si, con los GPS perfectamente
alineados, y un precioso recorrido, algo técnico en algunos sitios dado el
abandono. Excepto el recorrido realizado sobre el asfalto, que afecta
negativamente al sistema neuronal de cualquier MkM, y no digamos Alcoleano,
cuando va sobre su bici, provocándole un enfado agudo que necesita desfogar, el
grupo se mantiene compacto. Recorremos el antiguo trazado del ferrocarril
minero que pasa por Teuler y Cala y se dirige al sur, siguiendo ahora la Rivera
del Hierro. El paisaje es sensacional, la primavera ha vestido de intenso verde
los montes salpicándolos de color. El agua, abajo a nuestra derecha dibuja una
melodía cantarina y el ambiente está embargado de aromas.
De repente, la ribera se nos cruza bajo nuestros pies, obligándonos
a atravesar un puente por su estructura metálica desnuda. A más de uno no le
apetecía el paso, más arriesgado de lo que es su gusto. Solo se dibuja una
pequeña senda, serpenteante entre las piedras, en este viejo trazado cada vez
más cerrado y abandonado. Un primer derrumbe nos baja de las bicis, y una valla
y otra y, finalmente tras otra valla el antiguo camino está completamente
cegado. Hemos de abandonarlo a nuestro pesar, ensayando un primer salto de
obstáculos, pasándonos las bicis de unos a otros. Lógicamente esto supone
chanzas, puyas y bromas a éste cronista, diseñador, fotógrafo y guía de la
ruta. Fue bonito mientras duró.
Afortunadamente el abandono se produce cuando el trazado va pegado
a la carretera, cuya construcción pudo tener mucho que ver con el derrumbe, por
lo que solo hemos de remontar unos metros para incorporarnos por tercera vez.
Seguimos por ella pues, con idéntica trasgresión mental inmediata provocada por
el gris asfalto, hasta la portera del Cortijo Caso Pérez. Aquí nos detuvimos
antes al ver como se interna un buen camino en la dirección en que debemos
hallar el trazado del ferrocarril, y decidimos intentarlo ahora. Jesuli,
valiente él, se interna a la búsqueda de alguien que nos informe, acogido por
un coro de ladridos. Los perros están sujetos y no hay nadie en la cortijada,
por lo que tomamos el camino que, efectivamente, tras el paso de un
espectacular Cortijo de El Pozo, nos lleva a la antigua vía que presenta ahora
un magnífico firme limpio de piedras.
La zona vuelve a levantar nuestra admiración. Preciosa dehesa
cruzada por la ribera flanqueada de exuberante vegetación. Al este nos protege
la Sierra de la Grana y nos las prometemos felices cuando aparece otra portera.
Y esta vez tiene un candado. Volvemos a hacer el salto de la reja, pero esto
invalida definitivamente esta opción para la TransÁndalus. Llegamos al antiguo
apeadero de La Junta, llamado así porque por estas inmediaciones se une la
Ribera del Hierro que seguimos, con la Ribera de Huelva.
Abandonamos definitivamente el trazado del ferrocarril, no sin
antes perseguirlo unos metros más hasta que gira hacia el este, para tomar la
pista a Higuera de la Sierra, nos acercamos al puente que cruza la Ribera de
Huelva justo después de que se le haya unido la del Hierro. El paraje es
idílico. Tras cruzar el puente debe venir la bifurcación de la pista que en los
mapas aparece. El ramal del sur va a Higuera y hacia el oeste prosigue el
camino viejo de Santa Olalla a Corteconcepción. Pero, poderoso caballero es don
dinero, el dicho camino viejo ha sido cortado por la finca La Cigüeñuela al
existir ya una nueva opción por la carretera.
Tenemos que decidir, se nos ha hecho tarde, es la una y cuarto,
llevamos 46 kilómetros y estamos justo en ninguna parte con hambre y sed. La
decisión colegiada es continuar hasta llegar a Puerto Moral, el pueblo más
cercano, donde repostaremos y emprenderemos el regreso, así que volvemos a
saltar la reja.
Al poco el camino se bifurca y con alguna duda elegimos primero el
ramal izquierdo. Pero la tecnología nos avisa del error. Al retroceder, se
produce el único pinchazo de la ruta, Juan Carlos, que repara rápido y
continuamos. El camino, abundante en ganado vacuno ininmutable a nuestro paso, vuelve
a ser una maravilla de dehesa serrana. De terreno quebrado tiene abundancia de
regatos que le prestan vida. A la vera de los arroyos la vegetación abunda,
pero la finca, cuidada con mimo, está limpia en el resto. Sin embargo, los
desniveles están poniendo a prueba nuestras piernas y el grupo se alinea y
rompe. Quique y Juan Carlos van a la cabeza, comandando, y Víctor y Carlos lo
cierran.
Nos topamos con un Mercedes todo terreno en el que viajan un señor
mayor y otro jovencito a los mandos. El mayor nos informa de donde nos
encontramos; “Ésta es la finca más bonita de toda España, tiene 12 embalses”.
Nos invitó a comer incluso, inexplicablemente, o quizá por prudencia,
renunciamos cortésmente mientras nos rechinaban las tripas. Estaba junto al
Cortijo que se llama de las Cortecillas (la finca tiene varias cortijadas) y
tras ascender hasta él, descubrimos otro paraje paradisíaco. Un pequeño embalse
baña los pies del cortijo, cuidadísimo en todo el entorno.
Tras unas fotitos reemprendimos camino. Ahora es casi en continuo
ascenso, el grupo vuelve a disgregarse y cada uno ocupa el puesto que sus
fuerzas dictan. Hoy no tengo “cuerpo de pasta” por lo que me descuelgo de
cabeza y veo pasar a Capitán y luego a Cristóbal, se que por detrás van cuatro
más porque los he visto en la distancia, pero viajo solo. Al llegar al Alto de
La Cigüeñuela tengo que pararme. Se ve casi todo el Embalse de Aracena, con su
presa en primer término, allá abajo. Hay que sacar fotos. Luego bajo hasta el
barranco de San Pedro, donde la tropa está esperando. Subimos ya reunificados
un breve repecho que nos deja al borde de la carretera con otra cancela cerrada
por delante, y un pedazo del muro de Berlín traído hasta estos lares como
recuerdo.
Nuevo salto de la reja, aunque alguno la pasó por debajo,
arrastrándose. Ya en la carretera y con ansias de llegar cuanto antes a alguna
parte, con 58 kilómetros en las piernas y a las 2:15, ya los estómagos no
rechinan, rugen como el león de la Metro. Aviso de que hasta Puerto Moral es
todo para arriba y, aunque por carretera, es una buena cuesta (3 Km., 180 m. de
desnivel). El grupo vuelve a destruirse rápidamente. Como lo perdí de vista muy
pronto, acomodándome con Dani a una liviana marcha, me ahorro la descripción de
lo que esas desquiciadas mentes exigieron a sus cuerpos.
Pararon en el cruce que da acceso a Puerto Moral, dos kilómetros
arriba, por lo que el último kilómetro se hizo tras una nueva reunificación.
Puerto Moral es pueblo pequeño. En su Plaza de la Libertad se ubica la Iglesia
de San Pedro y San Pablo, donde hacemos aguada en una fuente. Son las tres
menos veinte, llevamos sesenta kilómetros recorridos en cuatro horas y 50
minutos de pedaleo efectivo. Necesitamos reponer fuerzas. Tenemos que hacer una
colecta para, con lo que aportemos entre todos, emplearlo de la mejor manera
posible. Buscamos un bar. En el pueblo solo hay uno abierto, pero es una
taberna que no tiene ni para hacernos unos bocatas, nos recomienda que
continuemos hasta Corteconcepción donde si encontraremos otras opciones.
Y a ello nos aplicamos pues. Pronto descubrimos que la carretera
que lleva hasta Corteconcepción continúa ascendiendo (en otros 2,6 Km. sube
otros 100 m.), es más suave, por el contrario el firme es peor. Con constancia
y asombrosamente sin enfados, aunque algún cuerpo exhausto quedó atrás,
llegamos al curioso barrio de Puerto Gil, en el que nos internamos para
encontrarnos, frente a la pequeña iglesia de San Juan Bautista que da nombre a
la plaza en la que se ubica, el mesón El Pocito. En una mesa junto a su fachada
vamos depositando los escasos haberes que la imprevisión conservó en nuestras
mochilas, incluso cayó algún objeto valioso por si pudiera servir de prenda. A
33 € ascendió la recaudación. Con tan exigua provisión nos presentamos al
tabernero. Algo se podría hacer. Nos sirvió cerveza y refrescos, unas raciones
de cabezá y riñones acompañadas de abundante pan, nos reunimos en torno a unas
mesas-camilla con su copa de cisco a pleno funcionamiento. El Capitán Topegama,
por lo suavón, comenzó sus gestiones por ver si, de fiado, se podía obtener
algo más. Gente sana esta de la sierra, que accedió a fiarse de nosotros y
vació la cocina sobre nuestras mesas. Dimos buena cuenta del ágape, que incluyó
un pestoso y exquisito queso cremoso de cabra como colofón y postre, y hasta
café bombón. Había que volver a Santa Olalla, así que nos despedimos
prometiendo regreso con los 65 € que dejamos a deber y agradeciendo la bondad
infinita de ésta familia.
La vuelta ya no iba a ofrecer ninguna duda, tomaríamos la carretera
y el tramo de camino viejo que se inicia en las minas de Cala. Desde la salida
la carretera tira para abajo, así que en un santiamén nos encajamos al pie del
Embalse de Aracena, desde ahí la bajada se torna en sube y baja con más sube
que baja. Se forman grupos; por delante Quique, Juan Carlos y Jesuli;
Cristóbal, Álvaro, Capitán y Nando que luego se descolgó un poco; Humberto,
Fabio, Dani y yo conformamos otro grupo detrás luchando colegiadamente contra
el viento norte y siguiendo el ritmo que decidía Dani que era el que se soltaba
unos metros si apretábamos; tras nuestros pasos cerraban el grupo Carlos
tirando de Víctor, ya muy tocado.
Tras el reagrupamiento lógico ante la cancela que da acceso al
Camino a Santa Olalla, se inicia una pedregosa y larga cuesta, ¡Cuánto me gustó
cuando la bajé por la mañana! Mi cuerpo estaba en baja por liquidación así que
me quedo a cola. Cuenta radio patio que Juan Carlos y Cristóbal hicieron
cumbre. Quique desfalleció con molestias estomacales, totalmente creíbles dado
el viento que se le escapaba por detrás en las paradas, y el resto hicieron una
larga y singular cola. Llegamos al terreno de apertura y cierre de porteras
donde acompaño a Víctor que sufre a cola.
Me he recuperado algo del bajón y por momentos me entran ganas de
tirar para adelante con la cabeza cuando tras la última portera se intuye el
cochino el último en la mirada y nerviosismo de la gente, pero veo que Carlos,
con el cuerpo caliente también ha pensado lo mismo y Víctor va solo a cola. La
batalla final es pues leyenda; Y cuenta la leyenda que un Quique redivivo, Juan
Carlos y Cristóbal apretaron los dientes llevando a Jesuli pegado mientras
espantaban turistas y fauna lugareña y levantaban polvo y flora. Y que Capitán
Topegama, espoleado por Fabio a la voz de “vamos a por ellos”, exprimió los
recursos de su ligero y carísimo corcel para lograr darles caza ya cerca del
pueblo.
La luz de la tarde prestaba un lustre especial a la dehesa, los
cuerpos están rendidos, doloridos. Los sentidos ahítos, colmados. Atrás se
percibe todo eso, mientras tiro controladamente de Víctor para alcanzar a
Carlos. Adelante solo hay adrenalina, crujir de dientes, polvo, velocidad y
riesgo. Las sensaciones están, pero la concentración es tal que no se perciben.
Correr tras el de delante, no soltar esa rueda, superar el dolor de piernas,
aguantar la palpitación en las sienes, aguantar, aguantar, y si en un momento
te encuentras bien, tirar de esos cabrones que te llevan a cien a ver si se
queda alguno. Así se llega a un final de ruta, y a Santa Olalla del Cala.
El camino que pretendí seguir desde Santa Olalla a Aracena es
ancestral. Unía ambas poblaciones para incorporarse desde la Sierra a la Vía de
la Plata, excepto en el tramo del ferrocarril de Teuler. Las poblaciones de Corteconcepción
con su barrio de Puerto Gil y Puerto Moral nacieron y crecieron a la vera del
camino.
Por Cristóbal Barreda
En espera de la CRÓNICA OFICIAL, voy a dar mi punto de vista, espero
que no se me moleste naide, si es así lo siento o que le den por c..., así que
ahí va ésta extraoficiá:
10 a.m., 13 pavos puestos y dispuestos, con un montón de frío
atravesamos Santa Olalla del Cala, pista en buen estado bordeado de muros de
piedras con fincas principalmente de ganado, mucho verde y muchas cancelas que
atravesar hasta llegar a la ctra. donde casi sin querer se bufa, tanto que nos
pasamos y bien pasados la entrada en el antiguo carril del FFCC, vuelta para
atrás y a por el camino.
En regulares condiciones y con cancelas también, pasamos un pte. de
hierro, donde, mas de uno tuvo su acojone particular, seguimos, hasta que por
un derrumbe, nos vemos obligados a regresar a la ctra. que antes dejamos ¿y
ahora que? Los Alcoleanos proponen con buen criterio atravesar una finca,
previa cancela, buscando de nuevo el carril del FFCC, se cruza y encuentra, son
mas de las 1 y se nos empieza a hacer tarde, Apeadero de la Junta, Rivera de
Huelva y camino de Higuera, regresamos a una portá "Las Cigüeñuelas",
por aquí tiene que ser, camino, pinchazo, vuelta y retorno a buen sentido.
El grupo se empieza a disgregar por esta finca, siempre comandados
por QQ y JC, se llega al cortijo donde se charla con el "millonati de
turno", nos orienta y nos ofrece comida ¿comida? uff, son las 2, fotito y
a salir de la finca dirección Aracena, en esta portá un peazo de Muro de
Berlín, si, si del de los nazis.
Ahora nos encontramos en una ctra. que nos llevaría a la nacional a
Aracena, son las 2:20 H y llegamos a Pto. Moral sobre las 2:40, donde nos
refrescamos en la fuente y a 2 km. nos indican está Corteconcepción, donde
parar a comer algo, ya que era la ilusión de todos, como el cupón de la
O.N.C.E.
Tres de la tarde plaza de Corteconcepción, recaudación de la peña,
escasos 33 leuros, nuestro Capitán intenta estirarlos al máximo a ver que nos
ofrece el buen hombre del bareto, así que así hicimos comer y poco beber hasta
que se agotase la plata, pero al probar el primer plato de Castañuelas, que
volóóó, que coño, vamos a habla con el jefe, y a ver si se fia, que luego le
pagamos, oléé!!!, sin problemas, pues ya fue otra cosa, + Castañuelas, Riñones,
Quesojediondo, Morcón, Rubias, Cafelito, aah!!! y en mesita de camilla con la
copa y todo ¿y ahora quien se monta en la bici? ¿no podemos alquilar una
fregoneta?
Pues ná Sres. vamos a llevarnos bien que hay que hacer la
digestión, se decía, y cerca de las 4 de la tarde, a bajar y bajar (60 km/h
aprox.), cerca del Embalse de Aracena, por la ctra. del Día, ya que la cogimos,
en tramos hasta 5 veces, regresamos y como no bufando pa variá, por delante un
trio JC, QQ, y Jesuli, algo mas atrás Nando, Alvaro, Seba, Fabio, Hbo, yo...
así unos kms. hasta que Nando se quedó por una llamada y nos quedamos Álvaro,
Seba y yo, buen rollo y a relevo ¿creo no Seba? dimos caza a los de delante, ¿?
bajón de QQ ¿? y se acaba la ctra. en la cancela a las pistas con JC y conmigo,
Jesuli, Seba, QQ, Fabio, Álvaro, Hbo, Dani, Nando, PPC, Charly B, Galaico...son
las 5 de la tarde y reagrupamos.
La gente está castigá y empiezo cada vez a estar mejor con J.C.,
llego al alto de la casa y la gente dispersa va llegando, una, otra, y otra
cancela, hasta en la última oir el: cochino el último, Dani, Hbo,
Jesuli, la gente tirando de verdad, y muy bien los últimos kms. donde los
últimos los hice por delante, creo con JC, Jesuli y QQ, donde justo antes de
llegar al pueblo, heróicamente nuestro Capitán (pa que luego no se nos queje),
nos trincó. Cruzada del pueblo y llegada al punto inicial minutos antes de las
6 de la tarde con 101 km. en 5:10 H. de pedaleo, aunque fueron 8 de historias y
vivencias con la buena gente.
En poco tiempo llegó el resto de la tropa, recogida y a pagar la
deuda pendiente.
Agradecimientos:
*A la gente de El Bar El Pocito (Corteconcepción), por fiarse de tales
personajillos.
*A
Jesuli, por llevarse mi bici a su pueblo, ya que yo no regresaba a Huelva y por
dejármela limpia, mas que limpia diría nueva, como me la ha dejadao (repito, la
bici, pa los mal pensaos).
*A los
chofer y sus carruajes que sin ellos no seriamos naide.
*A los
PPS, que nos pierden y encuentran por estas rutas tan guenas.
*Al
Topegama, que sin él, esta rutas no son las mismas.
Ahh!!!,
invitar a los que han ido que den sus impresiones, joder que teclear no es tan
difici, joé, y como a Uds. os gusta leer esto a mi también vuestras palabras.
Zacabó!!!