Domingo, 30-01-05
En una mañana donde la helada se dejaba notar sobre los vehículos
aparcados, a la hora acordada, había cuatro coches en la rotonda de Bellavista,
algunos con parada previa en el cercano control de la Guardia Civil, pero había
que esperar a alguien a quien se le habían pegado las sábanas.
Una
llamada telefónica para quedar con los retrasados en la autopista Infante do
Sagres y partimos para Portugal pasadas
las 8:30.
En el Área
de Servicio de Olaho hubo reagrupamiento general y allí nos encontramos una
buena representación de Los Máquinas-Maharas, (Carlos, Quique, Humberto,
Cristóbal, Sebastián, Isaac, Guillermo, Pepe, Javier, Nando) y Los Tripode
(Manolo, Jose y Juan). Después de presentaciones, saludos, cafés y bollería
continuamos hasta la parroquia (división administrativa local) de Santa
Catarina Fonte do Bispo, perteneciente al municipio de Tavira. Aparcamos
junto a la cooperativa agrícola y empezamos a prepararnos para la ruta.
Ciclistas y máquinas, (3 Giant, 2 Specialized, 2 Cannodale, 2 Conor, 1 Rocky
Mountain, 1 Decathlon, 1 Merida y 1 Trek) -destacada abundancia de frenos
discos, tres dobles y, entre tanto aluminio, un clásico cuadro de acero-
estábamos dispuestos para ponernos en acción cerca de las diez de la mañana.
Partimos de Santa Catarina Fonte do Bispo
haciendo un par de kilómetros de calentamiento por la carretera que se dirige a
Tavira. Giramos a la izquierda y continuamos por una carretera local, con Los
Trípode guiando al numeroso grupo por los desconocidos pero muy atractivos
caminos portugueses de la Sierra de Tavira, parte integrante de
la Sierra del Caldeirão.
Pasamos por Corte do Peso y Varzea
do Vinagre, a partir de donde llevaremos la Ribeira de Aportel a la
izquierda. El primer intento de variación con respecto a rutas anteriores no
fructifica y después de una corta excursión campestre volvemos a la carretera y
pasamos por Corte Vidreiro hasta llegar por asfalto a Umbría, a
partir de donde comienza una pista y la primera cuesta importante del recorrido
que nos lleva hasta Eira do Lobo. En este cruce tomamos el camino de la
izquierda y vamos dirección W. El cronista, que se detiene para quitarse la
braga del cuello, pierde de vista al grupo y cuando reinicia la marcha empieza
a notar molestias en la zona inguinal. Va viendo el Barranco das Casas Novas
a la derecha de la pista, mientras pedalea penosamente, entre madroños y
brezos, hacia Casas Novas, pero antes de llegar a Malhada de Sta
Maria encuentra a otro al que no le va mejor, Javier Duarte, y en compañía
de Guillermo, recorremos un tramo precioso bajo la sombra de alcornoques y
encinas antes de afrontar la fuerte subida que desde Alcorvel nos lleva
hasta Malhada do Judeu. Allí nos espera el grupo y parecen remitir las
penas.
Tras un tremendo rampón, con perros amenazantes, iniciamos un tramo de subidas y bajadas por carretera asfaltada, en el que podemos disfrutar de excelentes panorámicas y en una mañana clara como la de hoy del espectáculo del sol dorando las aguas atlánticas de la costa algarbí.
Llegamos a
Alcaria Fria y subimos hasta el molino que domina la aldea, punto más
alto de la ruta. Desde allí se divisa, hacia el S, un vasto panorama, una
sucesión de altos cerros redondeados, fundamentalmente cubiertos de jaral,
separados por hondos y apretados barrancos, que en su conjunto surgen como
gigantescos montículos de topos. Hasta aquí Cacaito había defendido
honorablemente el pabellón de Los Trípode infiltrándose en el grupo
cabecero.
Fotos y
avituallamiento de agua y comida, antes de volver a los caminos que nos
llevarán hasta Carneiros. Cruzamos las pocas casas que forman la aldea y
seguimos hacia el SE en rapidísima bajada hasta cruzar el Barranco da Varzea
do Ouro, pero antes hay que subir toda la cebolla porque después nos
espera un rampón que quita el hipo. Continua subida hasta el cruce con la pista
que baja de Alcaria do Cume; allí ponemos dirección N y vamos subiendo
hasta alcanzar un cruce donde seguimos por la pista que se dirige hacia el S.
Iniciamos un largo tramo de bajada, dejando
atrás el caserío de Carvalhal y divisando a la izquierda del camino la
aldea de Casas Altas, a partir de donde la bajada se hace más
pronunciada y el polvo de los resecos caminos se acumula sobre hombres y
máquinas. Alcanzamos el fondo del Barranco das Botelhas y comenzamos a
subir hasta Malhada do Rico. Cruzamos el puente sobre la Ribera da
Fornalha y continuamos subiendo hasta alcanzar las casas de Eira do Lobo,
a partir de donde iniciamos un descenso rápido, pero sin llegar al final porque
nos desviamos por un camino que hay a la derecha y entramos en un tramo de
bajada más suave, y es cuando en medio del grupo corre espantada una liebre, y
el animalito no sale del camino hasta que sube por el monte en una cerrada
curva. ¡Qué no eran galgos los perseguidores, eran bikers!
Después de
que el camino principal acabara a las puertas de una casa, volvimos para atrás
buscando un vado para cruzar la Ribeira de Alportel y entonces Sebastián
sintió la llamada del agua y mientras Humberto reparaba un pinchazo, el Capitán
Nemo deleitaba al personal con sus particulares peripecias de bike-water-trial.
Alcanzamos
la carretera y en Corte Vidreiro, donde había “matanza”, giramos a la
izquierda en dirección a Eiras Altas, de vuelta a los caminos,
para empezar con un buen repecho y disfrutar luego del verdor que mancha el
tramo del Barranco das Larguras.
Subida
continua hasta alcanzar una pista principal que seguimos dirección S, hasta
llegar a la carretera asfaltada en rápida bajada. Allí el cronista, que se ha
quedado para prevenir la llegada de algún coche, pierde la estela del grupo y
decide tirar pal monte, o hacer un regate, como dicen Los
Tripode, y en Corte do Peso coge un camino que le lleva hasta la carretera
Tavira-Santa Catarina. Se perdió el espectáculo de los ataques y del sprint
final de Los Máquinas, pero encontró un nuevo tramo de tierra para quitar asfalto al rutómetro.
Eran las
13:30 cuando llegamos al punto de partida, cumpliendo lo prometido. Habían sido
casi tres horas de pedaleo y alrededor de 45 Km
Los más
apresurados suben las bicis a los coches para regresar a Huelva. El resto del
pelotón se lo toma con calma y después de colocar las bicis en los coches y un
poco de adecentamiento corporal, buscan un bar para dar buena cuenta de unas cervejas
Sagres y queijo mientras se charla animadamente. Atrás
queda una buena jornada por una zona con condiciones ideales para el mountain
bike y que hasta hoy muchos desconocían.
Después de
esto será más fácil entender porque estas tierras son el territorio predilecto
de los Trípode. Hasta la próxima.
El
Algarvio.
Glosario
Portugués-Español
- Alcaria:
alquería (casa de labranza o granja. Aldea o caserío)
- Malhada: majada (construcción en el campo para albergue
de ovejas y pastores)
Pues a la labor de cada uno...
Como en éste caso, Juan Muñoz (Trípode), se quedó con el encargo de la Crónica oficial, dado nuestro absoluto desconocimiento de los lugares recorridos (la nuestra hubiera sido una crónica del tipo, subimos allí... y luego bajamos por acá para volver a subir a aquél otro sitio...), daré mis breves impresiones hasta que dejó de regirme la azotea, que a todos nos visita la pájara de vez en cuando.
Los parajes me recordaron mucho a nuestro andévalo, y es que son lo mismo. La zona de Valverde, de Berrocal cercana a la pata del caballo. Mucho relieve con alturas rondando los 600 metros y una singularidad; Cuando estabas arriba, veías el mar, tan cerquita lo teníamos.
Nos resultaron 45-46 Km. de contínuas cuestas arriba y abajo, con fuertes y frecuentes rampones muy duros. El paisaje, bello, bellísimo en algunas zonas. En las alturas por las preciosas vistas, y en los bajos por la vegetación, aunque estaba todo muy seco.
Fue exigente a nivel físico. Observese en las fotos como destacan
en cabeza esos cinco maillots Máquinas Maharas (QQ, Nando, Tobita,
Capitán y Hbo) No aparece, sin embargo, el que estaba frecuentemente
más adelante, Tajarina, por su labor de fotógrafo. También
aparecimos en cabeza, con mucha frecuencia, Quiles y PPS (sobre todo en las
bajadas, el primero, oiga).
Manuel (Cacaito) fue el trípode más avezado, Jabike no encontró
el golpe de pedal hasta el final de ruta y lo pasó fatal al principio,
hasta la subida al Molino que marcó el punto más alto y lejano.
Juan y Pepe (los otros trípodes) fueron contínuamente en el
paquete, con Guillermo. El grupo fue bastante compacto la mayoría del
tiempo, exceptuando algún cuestón laaaargo, largo.
¡Y cuando llegó la carretera final, hubo enfado y despendole!
En el primer tramo Tobita se encargó de poner en fila al personal,
PPS, QQ, Nando, Jabike, Tajarina, Capitán, Quiles y Hbo. Y hacer el
silencio en el grupo.
QQ pegó el siguiente tirón, subiendo al nivel de bufamiento
masivo, buff, buff.
Pero Nando quería probar, el mamón, su bici nueva, asi que pasó
a cabeza a subir las pulsaciones del personal.
Y así llegamos a la carretera general. Y llegó el disloque.
Frenazo en el cruce, algunas dudas... que resolvió Tajarina lanzando
un demoledor ataque cuando ya se iba cogiendo otra vez ritmo. Grupo roto,
me quedé detrás de Jabike pero sin su rueda, lo mismo que Hbo
detrás mía. En lontananza se veía el grupo de bufadores
embistiéndose peligrosamente; Tajarina, QQ, Nando, Quiles, Capitan
y Tobita, el orden puede ser ese, pero se me escapa.
Eso si, las lenguas se disparan tras las primeras rubias, gentileza de Los
Trípodes, y aun más tras la segunda ronda, gentileza de Nando.
Y hablaban de unos gritos de ataque por parte de Tajarina, de una estrategia
que mascullaba entre incomprensibles bufidos Tobita, algo así como
que era al QQ al que había que seguir...
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Máquina Mahara PPS